Viña Corrales: El Sueño de un Grand Cru Blanco Español en Jerez

El mundo del vino, siempre en constante evolución y búsqueda de la excelencia, nos presenta historias fascinantes de pasión y dedicación. Una de esas historias nos lleva de vuelta a la ancestral tierra de Jerez, donde figuras de renombre como Peter Sisseck, el visionario detrás del afamado Dominio de Pingus, han puesto su mirada en un ambicioso proyecto: Viña Corrales. Este no es solo otro vino, sino la materialización de un sueño largamente acariciado: crear un Fino que sea la viva representación de su terruño, un “grand cru” blanco español.
La esencia de este proyecto radica en la profunda creencia de que el Fino, ese vino de Jerez con su crianza biológica bajo velo de flor, tiene el potencial de ser un embajador incomparable de la tierra de donde proviene. Sisseck, junto a su socio Carlos Oriol, propietario de Hacienda Monasterio y con una conexión histórica a través de su familia con Gonzalez Byass, busca que el proceso de crianza no enmascare, sino que magnifique las características únicas del viñedo. Esta es una filosofía que resuena con la autenticidad y la búsqueda de la expresión del lugar.
Los Orígenes del Proyecto Viña Corrales
La semilla de Viña Corrales se plantó hace casi 25 años, cuando Sisseck y Oriol compartían la convicción de que Jerez albergaba el potencial para producir un vino blanco de la más alta categoría. No fue hasta 2016 que decidieron dar pasos concretos para convertir esta visión en realidad. La adquisición de la Bodega San Francisco en Jerez en 2017 fue un hito crucial, trayendo consigo un valioso soleraje antiguo de Fino que serviría como base para sus aspiraciones.
Poco después, en 2018, el proyecto se fortaleció con la adquisición de dos viñedos estratégicos. Uno de ellos, ubicado en el prestigioso Pago Balbaina, compartía la misma tierra que había nutrido históricamente el soleraje heredado. Este hecho subraya la importancia de la continuidad y la conexión con las tradiciones vitivinícolas de la región. La contratación de un experimentado capataz y la meticulosa labor de revitalización de las soleras existentes fueron pasos fundamentales para sentar las bases de su propio Fino.
La Joya de la Corona: Pago Balbaina Alta y la Parcela “Los Corrales”
La pieza central de la estrategia de Viña Corrales es, sin duda, la parcela “los Corrales”. Situada en el Pago Balbaina Alta, a una altitud de 93 metros sobre el nivel del mar, estas 8 hectáreas de viñedo son un auténtico tesoro. Su orientación, mirando hacia un pago vecino de gran renombre, y la presencia de un cortijo que será restaurado para albergar una planta de vinificación, prometen un control total del proceso, desde la cosecha hasta la elaboración, emulando las prácticas ancestrales.
Los viñedos de Corrales destacan por sus rendimientos extraordinariamente bajos, apenas 5 toneladas por hectárea. Esta práctica, unida a la replantación gradual con la variedad Palomino de Jerez, es clave para obtener uvas con una acidez natural más elevada y un grado alcohólico que minimiza la necesidad de fortificación. El cercano Pago Balbaina Baja, influenciado por la brisa marina, aporta vinos base de Fino de una finura y nervio excepcionales. Las vides actuales, plantadas en 1989, se benefician de una exposición sur-oeste que conjuga la calidez necesaria con la frescura aportada por el viento atlántico.
Más Allá de Corrales: Diversificación y Visión de Futuro
Si bien el foco principal está en Viña Corrales, la ambición de Sisseck y Oriol no se detiene ahí. Han dado un paso más al adquirir una parcela en el reconocido Pago Macharnudo, anticipando la creación de un segundo proyecto de Fino. Esta diversificación demuestra una visión a largo plazo y un profundo compromiso con la exploración de los distintos terruños jerezanos. La primera saca de Fino de Viña Corrales vio la luz a finales de 2020, y se espera que, a partir de entonces, se realice una única saca anual, garantizando la exclusividad y la atención al detalle en cada producción.
Peter Sisseck se siente especialmente atraído por Jerez debido a su antiguo y sofisticado sistema de clasificación de viñedos, un legado que, lamentablemente, algunas grandes bodegas han intentado diluir. Su decepción con la renuencia de otras regiones españolas a reconocer la identidad del viñedo lo ha impulsado a buscar en Jerez un lugar donde esta venerable tradición pueda ser revivida y celebrada. La implementación de prácticas orgánicas y biodinámicas en la revitalización de los suelos de Corrales es fundamental para restaurar la identidad del viñedo, alejándose de las prácticas químicas que marcaron el siglo XX.
En la Bodega San Francisco, Sisseck está llevando a cabo una reconfiguración minuciosa de soleras de 10 años de Fino. Esto implica alimentar directamente las botas con vino joven de cosechas recientes, crear nuevas soleras y fortificar parte del vino heredado para producir Amontillado, liberando así espacio para sus nuevas creaciones. Además, han encargado la destilación de su propio espíritu fortificante a partir de uvas Palomino de su propiedad, un detalle que asegura que el Fino Viña Corrales sea verdaderamente auténtico a nivel de Indicación Geográfica en todos sus aspectos.
El manejo del mosto joven es un punto crucial en la elaboración. Los vinos de Sisseck se conservan en acero inoxidable para preservar su frescura y para imprimir el carácter distintivo de Corrales. Tras una fermentación espontánea, el mosto se fortifica y se mantiene en tanque hasta su adición a la criadera más joven, donde inicia su envejecimiento bajo el velo de flor. La levadura presente en la Bodega San Francisco es una mezcla fascinante, dominada por betícus, que permite que la mineralidad de la tiza resalte, y montuliensis, que aporta una complejidad y un carácter biológico más pronunciado. El Fino Viña Corrales representa la perfecta armonía entre la finura y frescura del vino bajo betícus y la intensidad y el sabor del vino marcado por montuliensis.
El Fino Viña Corrales se describe como un vino que revela sus secretos lentamente y con profunda intensidad. Exhibe una gran claridad y un equilibrio magistral entre potencia y una sorprendente facilidad de consumo. Su nariz evoca deliciosas notas cítricas, florales y herbáceas, mientras que en boca despliega una profunda mineralidad, un distintivo toque salino y un final especiado que perdura. Sisseck busca en este Fino la expresión más pura y auténtica del terruño de Pago Balbaina Alta, marcando un hito en la incansable búsqueda del “grand cru” blanco español. Es una invitación a redescubrir el potencial del Fino y a celebrar la riqueza del terruño jerezano.

¿Quién es Peter Sisseck y cuál es su relación con Viña Corrales?
Peter Sisseck, conocido por su aclamado Dominio de Pingus, ha iniciado un proyecto en Jerez con el objetivo de crear un Fino que refleje la pureza de su terruño, denominado Viña Corrales. Su meta es que el proceso de crianza biológica realce las características del viñedo. Se asoció con Carlos Oriol, cuya familia tiene vínculos con Gonzalez Byass, y juntos creen que el Fino puede ser el equivalente a un “grand cru” blanco de España.
¿Cuál es la historia detrás de la creación de Viña Corrales?
Sisseck y Oriol decidieron materializar su sueño en 2016. En 2017 adquirieron la Bodega San Francisco en Jerez, que contaba con un antiguo soleraje de Fino. En 2018, compraron dos viñedos, uno de ellos en el mismo pago de Balbaina que alimentaba la solera heredada. Contrataron a un capataz experimentado y comenzaron a revitalizar las soleras existentes para elaborar su propio Fino.
¿Dónde se encuentran los viñedos de Viña Corrales y qué los hace especiales?
La parcela principal, “los Corrales”, se ubica en Pago Balbaina Alta. Son 8 hectáreas a 93 metros de altitud, con vistas a un prestigioso pago vecino. Allí se encuentra un cortijo que será restaurado como planta de vinificación, permitiendo el manejo del mosto en el mismo lugar de la cosecha. Los viñedos se cultivan con rendimientos muy bajos y se están replantando con Palomino de Jerez, una variedad que produce uvas con mayor acidez y grado alcohólico. El pago de Balbaina Baja, cerca de la costa, produce vinos base finos y nerviosos. Las vides existentes, plantadas en 1989, tienen una exposición sur-oeste que combina calidez y frescura, influenciadas por el viento atlántico.
¿Cuál es el enfoque de Sisseck en cuanto a la viticultura y la elaboración del Fino Viña Corrales?
Sisseck busca revivir la tradición del sistema de clasificación de viñedos de Jerez. Está implementando prácticas orgánicas y biodinámicas en la renovación de los suelos de Corrales para restaurar la identidad del viñedo. En la Bodega San Francisco, está reconfigurando soleras de 10 años de Fino, alimentándolas con vino joven de cosechas recientes. También está creando nuevas soleras y fortificando parte del vino heredado para producir Amontillado. Han encargado la destilación de su propio espíritu fortificante a partir de Palomino de su propiedad para asegurar la autenticidad del Fino Viña Corrales.
¿Cómo se maneja el mosto joven y qué levaduras predominan en la bodega?
Los vinos de Sisseck se conservan en acero inoxidable para mantener su frescura y el carácter de Corrales. Tras una fermentación espontánea, el mosto se fortifica y se mantiene en tanque hasta su adición a la criadera más joven, donde envejece bajo velo de flor. La levadura predominante en la Bodega San Francisco es una mezcla de betícus, que resalta la mineralidad de la tiza, y montuliensis, que aporta complejidad y carácter biológico.
¿Cómo se describe el perfil sensorial del Fino Viña Corrales?
El Fino Viña Corrales se describe como un vino de revelación lenta y profunda, con gran claridad y un equilibrio entre potencia y facilidad de consumo. Su nariz evoca notas cítricas, florales y herbáceas. En boca, despliega una profunda mineralidad, un toque salino y un final especiado. Sisseck busca en este Fino una expresión auténtica del terruño de Pago Balbaina Alta.








